En el primer capítulo, el Papa
recuerda que la Biblia está llena de familia y muestra que resulta ser
fundamental ya que de esta provienen las generaciones de los personajes que son
relevantes para este libro sagrado.
La pareja que ama y genera la vida
es la verdadera estructura moral y espiritual capaz de manifestar al creado.
Por eso el amor y la fecundidad llegan a ser el símbolo de las realidades
íntimas del hombre con Dios, el vínculo que nos une con la divinidad.
El segundo capítulo afronta el tema de los desafíos
o pruebas de las familias. Existe el peligro que representa un egoísmo
exagerado que hace prevalecer la idea de un sujeto que se construye según sus
propios deseos asumidos con carácter individualista. El papa Francisco da su
visión alarmática sobre la disminución demográfica provocada por una mentalidad
en contra de la natalidad y promovido por las políticas mundiales de salud
reproductiva, y recuerda que la Iglesia rechaza con todas sus fuerzas las
intervenciones coercitivas del Estado en favor de la anticoncepción, la
esterilización e incluso del aborto. Todas ellas medidas inaceptables incluso
en lugares con alta tasa de natalidad, pero animadas por los políticos incluso
en los países en donde nacen pocos niños como en el caso de china que es un
ejemplo controversial sobre la natalidad pues en este caso su población se
excedió a tal grado de que se tomaron medidas de prevención natal por la
sobrepoblación.
En el tercer capítulo el papa Francisco profundiza
en el tema de la exhortación, recuerda la enseñanza de sus predecesores y
explica que el sacramento del matrimonio como un don para la santificación y la
salvación de las parejas, una verdadera doctrina conyugal. Por lo tanto, la
decisión de casarse y de crear una familia debe ser fruto de un discernimiento
doctrinal de los conyugues. El amor conyugal está abierto a la fecundidad. Y la
educación integral de los hijos es obligación legítima, a la vez que es un
derecho primario de los padres, y que nadie debería pretender quitarles, ni
atentar contra la naturaleza divina matrimonial que equivale a la creación
familiar.
En el cuarto capítulo, uno de los más innovadores,
el Papa Francisco propone una paráfrasis del Himno a la caridad de San Pablo,
lo cual me parece muy interesante ya que saca de él indicaciones concretas
para las parejas que han decidido unirse en sagrado matrimonio. Los invita a la
paciencia recíproca, sin pretender que las relaciones o que las personas sean
perfectas, y sin colocarse siempre a uno mismo en un marco egocéntrico. Los
invita a ser benévolos y dar lo mejor de sí mismo para su pareja sin reclamar
pagos, por el solo gusto de dar y de servir. Los invita a no ser envidiosos, a
no enorgullecerse o engrandecerse, porque quien ama, evita hablar demasiado de
sí mismo, los invita a no volverse arrogantes e insoportables, a ser humildes y
a ser amables, a no destacar defectos y errores ajenos. Los invita a nunca
acabar el día sin hacer la paz en familia, a personar sin rencores, a hablar
bien recíprocamente, tratando de mostrar el lado bueno del cónyuge más allá de
sus debilidades y errores, a tener confianza en el otro sin controlarlo,
dejando espacios de autonomía para que esto no provoque frustración y haya
libertad para ambos y así mismo respeto. E invita también a contemplar al
cónyuge, recordando que las alegrías más intensas de la vida brotan cuando
se puede provocar la felicidad de los demás.
El quinto capítulo recuerda que la
familia es el ámbito no sólo de la generación sino de la acogida de la vida. El
Papa escribe que, si un niño llega al mundo en circunstancias no deseadas, los
padres, u otros miembros de la familia, deben hacer todo lo posible por
aceptarlo como regalo de Dios. Las familias numerosas son una alegría para
la Iglesia, aunque esto no quiere decir olvidar la sana advertencia de Juan
Pablo II: la paternidad responsable no es procreación ilimitada. Francisco
recuerda que es importante que el niño se sienta esperado. Se ama a un hijo
porque es hijo, no porque es hermoso o porque es de una o de otra manera; no,
porque es hijo, no porque piensa como yo o encarna mis deseos. El Papa se
dirige a todas las mujeres embarazadas: Ese niño merece tu alegría. No permitas
que los miedos, las preocupaciones, los comentarios ajenos o los problemas
apaguen esa felicidad de ser instrumento de Dios para traer una nueva vida al
mundo.
El sexto capítulo de la
exhortación está dedicado a las perspectivas pastorales. El papa Francisco pide
un esfuerzo evangelizador y catequístico dirigido a la familia, además de una
conversión misionera de toda la Iglesia, para que no se quede en un anuncio meramente
teórico y desvinculado de los problemas reales de las personas. En este caso es
la pastoral familiar la encargada de hacer experimentar que el Evangelio de la
familia responde a las expectativas más profundas de la persona. Se insiste
también en la necesidad de una mayor formación, una interdisciplina y no solo
doctrinal de los seminaristas, para ocuparse de los complejos problemas de las
familias de hoy.
El séptimo capítulo habla sobre la
educación de los hijos. El papa Francisco invita a preguntarse sobre
quiénes se ocupan de darles diversión, quiénes entran en sus habitaciones a
través de las pantallas, a quiénes los confiamos en su tiempo libre. Siempre
hay que vigilar. Los padres deben prepararlos para afrontar riesgos, por
ejemplo, de agresiones, de abuso o de drogadicción en su adolecencia, pero si
un padre está obsesionado por saber dónde está su hijo y por controlar todos
sus movimientos, sólo buscará dominar su espacio, no lo educará ni lo preparará
para afrontar los desafíos que en la vida se le presenten por el contrario, hay
que poner en marcha procesos de maduración de su libertad, de capacitación, de
crecimiento integral, de cultivo de la auténtica autonomía que en realidad
forma parte de su formación como ser humano y ser independiente.
En el octavo capítulo se resaltan indirectamente
los capítulos 4 y 5, donde se habla del verdadero amor. La indicación de la
exhortación en este sentido es que, según la enseñanza de la Iglesia y bajo la
dirección de ella poco a poco, se vayan dando los medios adecuados para
responder con misericordia y cercanía pastoral a todos los casos de unión
conyugal para la creación de una verdadera familia. Se trata de integrar a
todos, se debe ayudar a cada uno a encontrar su propia manera de participar en
la comunidad eclesiástica, para que se sienta objeto de misericordia.
Nadie puede ser condenado para siempre, porque esa
no es la lógica del Evangelio.
En el noveno y último capítulo se
resalta que la presencia de Dios habita en la familia real y concreta, con
todos sus sufrimientos, luchas, alegrías e intentos cotidianos. Cuando se vive
en familia, allí es difícil fingir y mentir, no podemos mostrar una máscara. Si
el amor anima esa autenticidad, el Señor reina allí con su gozo y su paz. La
espiritualidad del amor familiar está hecha de miles de gestos reales y
concretos. En esa variedad de dones y de encuentros que maduran la comunión,
Dios tiene su morada. Esa entrega asocia « a la vez lo humano y lo divino »,
porque está llena del amor de Dios. En definitiva, la espiritualidad
matrimonial es una espiritualidad del vínculo habitado por el amor divino. Una
comunión familiar bien vivida es un verdadero camino de santificación en la
vida ordinaria y de crecimiento místico, un medio para la unión íntima con
Dios. Porque las exigencias fraternas y comunitarias de la vida en familia son
una ocasión para abrir más y más el corazón, y eso hace posible un encuentro
con el Señor cada vez más pleno.
Estos son dos videos relacionados con la familia y la espiritualidad apegada a nuestra realidad actual:
https://m.youtube.com/watch?v=6Df81-v6u7E
Este otro link es referente a la misión y el sentido real de la familia según la iglesia católica, está muy interesante.
http://laverdadcatolica.org/elsentidoylamisiondelafamilia.htm
Este link es en referencia al magisterio de Juan Pablo II sobre la vida y toca puntos importantes de la familia.
http://www.humanitas.cl/html/biblioteca/articulos/d0429.html
Este otro link es referente a la misión y el sentido real de la familia según la iglesia católica, está muy interesante.
http://laverdadcatolica.org/elsentidoylamisiondelafamilia.htm
Este link es en referencia al magisterio de Juan Pablo II sobre la vida y toca puntos importantes de la familia.
http://www.humanitas.cl/html/biblioteca/articulos/d0429.html
Muy buenos puntos de vista, Axel que has tocado toda lectura que generaste, y la colocaste en mi persona me ayudo de verlo desde otra perspectiva de felicito por pasarnos estos links! por que como EL PAPA Francisco en su escrito.
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